Buenos Aires

25 de Agosto del año 2008 - 866




OCHO AÑOS DE "LA BOTELLA AL MAR"



Hoy, fiesta de San luis rey de Francia, "La botella al mar" cumple ocho años de existencia. ¡San Luis Rey, ruega por nosotros!

Quise empezar el día de su fiesta del año 2000 para poner esta aventura bajo la poderosa proteccion de ese magnifico santo ya que el periódico que se iniciaba tenía como principal objetivo bregar por el triunfo de la Justicia en los asuntos públicos. San Luis, que tenía el gobierno de una nación en sus manos, jamás hubiera cometido ni consentido una injusticia y tenia poder para impedirlo.

Feliz la nación gobernada por un santo y glorioso el tiempo en el que, además del rey francés había muchos otros santos que eran contemporáneos suyos. Entre ellos, su primo San Fernando, rey de Castilla y Santo Tomás de Aquino, el Angel de las Escuelas,  fundador de la escolástica, frecuente invitado a la mesa de San Luis. Aunque Santo Tomás no hablaba mucho (por sus silencios, su calma y su corpulencia le llamaban en sus tiempos de estudiante. "el buey mudo"), con su sola presencia atraía gracias de sabiduría sobre el rey guerrero y santo.  San Luis se regocijaba sólo de tenerlo cerca suyo.

Una vez, durante una comida en la cual Santo Tomás había estado silencioso, como siempre, de repente golpeó fuertemente la mesa con el puño y exclamó: "¡Y esto acabará con los maniqueos!". San Luis mandó venir inmediatamente a los amamuenses para que tomaran nota del argumento que el gran teólogo acababa de descubrir y, me imagino que durante el tiempo que duró el dictado la comida se interrumpió, con gran alegría del buen rey  por el descubrimiento de un nuevo argumento contra los herejes.

* * *

Los argentinos, acostumbrados a vivir bajo el yugo de la "dirigencia" corrupta e inepta -en lo cual ya pecamos porque a esa ignominia no deberíamos acostumbrarnos nunca-, no tenemos ni idea de lo que es un buen gobierno, no digo ya el gobierno de un rey santo. Por eso, una de las intenciones que siempre tengo in mente cuando escribo en "La botella al mar" es, precisamente, formar esa idea y suscitar la nostalgia de un "príncipe" justo (el Presidente de la Nación es, en nuestra Constitución, un príncipe).

Cinco cosas, por lo menos, caracterizan el gobierno de un buen "príncipe":

1) Hay libertad, dentro de las leyes justas, sin temor a las arbitrariedades del poder.

2) Los malhechores son constreñidos a no dañar y si dañan son castigados. Obviamente, ninguno de ellos puede tener poder sobre sus conciudadanos y si por azar lo tuviera, lo perdería.

3) La familia, las artes, las profesiones, las asociaciones legítimas, son amparadas contra toda agresión injusta, prosperan y crecen. Todos pueden progresar de acuerdo al mérito propio sin necesidad de amigos influyentes ni postergaciones causadas por favoritismo.

4) Los jueces son sabios, imparciales e independientes.

5) La fuerza pública está al servicio del bien. La fuerza pública en manos de un injusto es una aberración que el "príncipe" jamás toleraría.

Estos ocho años desde que empezó "La botella al mar" han sido todo lo contrario. Hemos vivido en la vergüenza, la arbitrariedad, la corrupción y la cobardía. He intentado -muy imperfectamente- despertar las conciencias patrióticas, convocar y organizar para la acción, pero sin éxito. La caída hacia el chiquero sigue sin interrupción. No sé qué nos espera, pero si sé que en el espacio de ocho años todo ha empeorado en la Argentina, en Iberoamérica y en el mundo.

Quien se tome el trabajo de leer los 865 artículos y las 2339 respuestas a lectores que escribí en estos años podrá ver cómo eso ha ido ocurriendo. Son como las miguitas de pan que tiraban Hansel y Gretel para marcar el camino de vuelta hasta su casa. Si no se las comieron los pájaros del olvido bastaría seguirlas para encontrar el camino. De lo contrario, la tiranía irá empeorando hasta meternos en la jaula de los brujos, o sea, en un Estado socialista.

Pido a Dios y a la Virgen que eso no ocurra y doy gracias por haberme permitido durar estos ocho años. Agradezco también a los lectores por su paciencia.

Cosme Beccar Varela      

      
e-mail: correo@labotellaalmar.com