Buenos Aires

13 de Octubre del año 2017 - 1519




LA ERA DE LA CORRUPCIÓN Y DE LA MENTIRA



Así como la era kirchnerista podría caracterizarse por la militancia de izquierda y el robo descarado, la era macrista puede serlo por la traición y la mentira. En realidad, el macrismo es la continuación de la inmoralidad izquierdista que incluye la homicida y prevaricadora "política de derechos humanos", el aborto y el amor libre, pero también la corrupción, puesto que hay varios casos de deshonestidad en los que son parte Macri y otros altos funcionarios pero al igual que los kirchneristas éstos gozan de la misma "benevolencia" de los jueces prevaricadores que están dictando sentencias inicuas desde la época del kirchnerismo y son responsables del homicidio de 421 secuestrados políticos y de la condena a muerte lenta de otros cientos (caso 2.000) que van sin interrupción hacia la tumba. Y eso, porque Macri no cumplió con su promesa de “acabar con el *curro* de los derechos humanos" mediante el indulto de todos ellos como primera tarea de su gobierno iniciado en Diciembre del 2015.

La corrupción se ha hecho tan común en el ámbito de la política que ya a nadie le escandaliza. "La Nación" y el "Clarín" se han dedicado desde aquel entonces a escribir páginas y páginas sobre las tropelías de Lázaro Baez, de Cristóbal Lopez y a los bolsos de plata arrojados a un convento. Los han convertido en su tema preferido. Si alguien tuviera tiempo y ganas de contar las veces que los han mencionado en estos casi dos años del macrismo comprobaría que son miles. A la ex-usurpadora presidencial la mencionan como acusada, pero nunca le pasa nada y sigue en su campaña política como si fuera una ilustre ciudadana, custodiada por personal policial de civil, transportada por siete u ocho automóviles, todo eso pagado por nosotros, los esquilmados contribuyentes, y viviendo como una reina en su "duplex" de Juncal y Uruguay y en su residencia de Calafate, además de viajar a Europa como si respecto de ella no hubiera ni siquiera la sombra de una sospecha de que pueda fugarse.

A los demás funcionarios del kirchnerismo, tan embarrados como la Kirchner, ni siquiera los mencionan, excepto a De Vido que han empezado a nombrarlo, pero no por acusaciones de robo sino por la tragedia del tren que chocó en la estación de Plaza Miserere, asunto por el cual difícilmente pueda ser condenado, y a la mal nombrada Gils Carbó a la que acusan de haber permitido que se pagara una comisión en la compra de la casa de los Bemberg en la calle Cangallo, acusación que probablemente terminará en nada porque es dudoso que el asunto sea un delito de la mencionada militante.  

O sea, entretienen a los "giles" con largas peroratas en torno a tres o cuatro "perejiles" del kirchnerismo y nada más. Los graves asuntos que involucran a los macristas, se los menciona al pasar, pero no se ahonda ni se repiten demasiado, con lo cual se crea la impresión de que no tienen fundamento. Y la mayor parte de los casos, ni se mencionan dejando al público en una beatífica ignorancia del olor a podrido que sale también ahora de las oficinas del Estado.  

En resumen: todo este folletín de la corrupción es nada más que una cortina de humo para que la gente no piense demasiado en la tiranía macrista y sus atropellos, fracasos y mentiras. Si a eso le sumamos el estruendo de las noticias optimistas más o menos infundadas emitidas por el oficialismo, ciertamente exageradas, estamos sometidos a una gran operación de prensa en apoyo de una gran mentira. La realidad, es que la "sensación" de vivir bajo una tiranía, al menos para quienes sentimos el peso de la opresión, de la arbitrariedad y de la prepotencia frívola de los integrantes del oficialismo y para los trabajadores honrados que no se rebajan a pedir subsidios que el Estado paga por demagogia a millones de vagos de su clientela, en un todo de acuerdo con la política kirchnerista, el país está en una caos de inflación, carestía y de impotencia frente a los caprichos de los gobiernos nacional, provinciales y municipales que es causa de un desaliento general.

Para colmo, todos los días debemos soportar la evidencia pública de la malversación de fondos que cometen Macri, la Vidal y otros altos funcionarios, en plena campaña política pagada con fondos del Estado, y de su total desprecio de sus deberes como gobernantes puesto que no pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo.

En cuanto a los "opositores" no son más que unos muñecos fabricados con papel "maché", algunos con los ojos saltones de perpetuo atónito frente a un mundo que no puede comprender pero en el que ha desempeñado diversos papeles rufianescos; otro con una ridícula melena en forma de sombrero mal fabricado; otro con una sonrisa de vendedor de buzones.  Una clase aparte la forma una obesa mujer que goza de la inmerecida fama de "honrada y defensora de la honradez" (aunque vive y gasta como una reina sin que se sepa el origen de esa fortuna) y se contradice continuamente sin que nadie se lo reproche. Y después está la izquierda salvaje, que no se cansa de violar la ley con sus continuos piquetes, violencias y apologías del delito y que ensucia todo lo que toca por su odio al Bien, la Verdad y la Justicia.

Y para coronar esta gigantesca tómbola en la cual se juega el gobierno del país, está el fraude electrónico con el cual los dueños del poder producen el resultado que sirve a sus planes contrarios al bien común y favorables a las pésimas intenciones de los políticos (ver nro. 1518 del 10/10/2017 de este periódico), sin que importen la cantidad de votos emitidos ni el candidato señalado por cada elector.

Conclusión: los votantes, que no se interesan sino medianamente por la política, o no se interesan en absoluto, no hacen esta clase de reflexiones y por ende, no saben que su voto está condicionado por todas estas operaciones ajenas a su voluntad y contrarias a la Constitución. Y, por lo tanto, cuando vota no sabe por qué lo hace ni cual será destino de su voto y menos aún, cuál será la suerte del país sometido a este sistema malintencionado y fraudulento.

Cosme Beccar Varela          
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