Buenos Aires

03 de Julio del año 2009 - 913




REUNIÓN GENERAL DE LOS INTEGRANTES DE LA ASOCIACIÓN PATRIÓTICA



El Jueves 2 de Julio se realizó la primera Reunión General de la Asociación en el Club del Progreso. Se abrió con las palabras que dije como Presidente de la Junta Provisoria y que transcribo más abajo, luego habló el Dr. Hugo Esteva, vicepresidente de la Junta y muchos socios opinaron sobre los puntos del orden del día. Eso generó un interesantísimo intercambio de ideas que consolidó la "affectio societatis" de los presentes y contribuyó a consolidar el perfil de la Asociación.

Se resolvió crear una página en Internet de la Asociación tarea que quedó a cargo del socio Andrés Lonardi. También se resolvió que cada uno de los asociados debía empeñarse en invitar a sus amigos a integrar la Asociación ya que la primera tarea de una fuerza política es incluir en ella a todos los que son afines a sus ideas básicas, como decía Adenauer, el gran reconstructor de la Alemania de post-guerra.  

PALABRAS DE APERTURA DE LA REUNIÓN GENERAL

Con muchas esperanzas la Junta Provisoria de la Asociación Patriótica ha convocado a esta Reunión General para iniciar nuestra marcha rumbo a la recuperación de la Patria.

La Argentina debería ser hoy una de las naciones más felices, más ricas y más respetadas de la Tierra. A principios del siglo XX eramos el 8vo. país del mundo, incluyendo en la cuenta a Europa y a América del Norte.

Hoy somos apenas los restos de un naufragio: sin Autoridad, sin Justicia, sin Instituciones, sin libertades, sin garantias jurídicas, sin bienestar, sin Fuerzas Armadas y los que es peor, sin perspectivas de recuperar lo que hemos perdido o mejor dicho, lo que nos han robado. Porque la verdad es que el país ha sido saqueado por una banda de fascinerosos adueñados del poder desde hace por lo menos 60 años.

Sin embargo, no creemos que esté todo perdido. A los bandidos todavía les queda mucho por robar y destruir y a nosotros nos queda eso mismo como una patrimonio irrenunciable para volver a ser lo que nunca debimos dejar de ser: una gran Nación con un pueblo feliz.

Nuestro objetivo es ayudar al renacimiento de esa esperanza, aunque más no sea como un horizonte remoto pero posible de alcanzar en algún momento.

Es verdad que los obstáculos son inmensos y parecen insuperables. Es verdad que todo el poder está en manos de la "dirigencia" corrupta e inepta. Es verdad que aún las naciones más civilizadas han caído muy bajo, como puede verse hoy por la enconada persecución que han lanzado contra Honduras por el sólo crimen de haberse negado a correr la suerte de Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y la Argentina y querer ser libres, rechazando al tirano que intentaba poner en práctica el mismo plan marxista que se está ejecutando en las naciones nombradas.

Sin embargo, también es verdad que la Argentina todavía tiene un pueblo cuya mayoría cree en Dios, no se ha olvidado completamente del catolicismo, tiene amor a la familia, es pacífico y trabajador, una numerosa minoría de gente culta y que es capaz de gobernar el país con inteligencia y honestidad. Ese pueblo sólo por una gran operación de engaño pudo ser conducido hacia el estado de postración y miseria en que hoy se encuentra.

Esto significa que existe la posibilidad de alertarlo, en especial a sus clases cultas que son la indispensable correa de transmisión hacia el pueblo, y que éste reaccione contra el engaño y comprenda la necesidad de rechazar en su totalidad a la "dirigencia" corrupta e inepta y favorezca el surgimiento de una nueva clase dirigente justa, inteligente, patriota, valerosa y honesta que sirva al bien común en vez de servirse a sí misma como lo hacen los personeros de la tiranía que nos oprime y que conduce nuestra Patria hacia el marxismo.

Para eso es necesario crear un instrumento que haga más efectiva la acción de los buenos argentinos. Ese instrumento puede ser la Asociación Patriótica que deberá abrir el camino de nuestra recuperación superando el aislamiento en que hoy se encuentran los verdaderos patriotas. Ese aislamiento les infunde desaliento y los reduce a la impotencia. Dice la Sagrada Escritura: "¡Vae soli!" "¡Ay de los que están solos!". En cambio, también dice la Sagrada Escritura: "Dos amigos juntos son más fuertes que una ciudad amurallada".

Otra ventaja enorme de la Asociación es que es mucho más dificil de eliminar que una persona que está sola. Si los tiranos anulan a uno, siempre habrá varios para reemplazarlo y actuar en la misma línea y con los mismos objetivos.  

Para eso creo que el camino que estamos abriendo con la Asociación debería tener por lo menos las siguientes referencias:

1) Debemos convencernos de que la política del "mal menor" ha fracasado y que nos ha llevado, año tras año, a una situación cada vez peor porque ha entregado al poder a individuos poco confiables, de malas ideas y sin el más mínimo amor a la Justicia ni temor de Dios. Darle poder a un malo para evitar que lo tenga otro peor es una imprudencia grave porque, entre otras cosas, nadie nos garantiza de que el peor no terminará dominando al menos malo y el menos malo terminará haciendo el mal que queríamos evitar.  

La única manera de consentir un mal menor (y eso cuando no haya más remedio y alguna esperanza) es teniendo medios para imponer al menos malo la obligación de cumplir con su palabra. Votar sin poder alguno para exigir cumplimiento es lo mismo que darle la billetera a un ratero para que no me la robe un asaltante. Aún para eso es necesaria la Asociación. Una Asociación numerosa tiene los medios para pactar -en aquellos casos extremos- con el menos malo ciertas cosas y exigir cumplimiento. Los votantes aislados no pueden nada. Quedarse sólo y no asociarse para servir a la Patria es casi una traición, sabiendo que solos no podemos nada.

2) Es indispensable que todos coincidan por lo menos en lo siguiente:

a) En un programa mínimo que es el expresado en el artículo segundo de nuestro Estatuto.

b) En una estrategia común basada en la prudencia política y en lo que nos enseña la Historia la cual demuestra que en los momentos de peligro -como este que vivimos-  frente a nosotros hay enemigos y no sólo competidores y que es necesario combatir, negándose a diluir los objetivos para conseguir el mezquino fin de ser "aceptado" por el enemigo. El enemigo no nos aceptará nunca sino como esclavos.

O sea, es indispensable la intransigencia en los principios y en la calidad de las personas que se proponen para el poder, porque no hay ningún programa que sea mejor que quienes deben aplicarlo. Si consentimos en que tenga poder, aunque sea mínimo, quien no reúna las condiciones mínimas de idoneidad moral e intelectual que he delineado en el punto primero de esta exposición, estaríamos prostituyendo nuestra Asociación.  

c) Si bien no es necesario que todos coincidan en religión y en fundamentos filosóficos, sí es necesario no odiar el catolicismo, ni rechazar como inaceptable la filosofía escolástica, ni apagar el sentido común, ni negar los hechos tal cual son, ni faltarse al respeto unos a otros, lo cual implica no denigrar las convicciones ajenas que no contradigan la ley natural, aunque sean erróneas.

3) Dirigirse al público con un lenguaje comprensible para persuadirlo de que es necesario salir del atolladero en que nos ha metido la "dirigencia" corrupta e inepta.  Para eso es necesario que los asociados sean unánimes en su visión de la realidad política y del significado de las situaciones y de las actitudes políticas.

Eso exige una comprensión de la prudencia y del arte políticos suficientes como para no dejarse engañar por los innumerables trucos de la "dirigencia" y sus mentores. Si alguien tiene un punto de vista diferente debe exponerlo y evaluar seriamente las respuestas. Si no consigue convencerse de la validez de la visión de la Asociación Patriótica puede dejar de lado su objeción y sostener lealmente la posición de ésta a pesar de todo o renunciar a la Asociación.  Es de esperar que la posición de la Asociación no choque nunca con la Justicia ni con el sentido común. Si eso ocurriera sería la misma Asociación la que habría renunciado a su misión.  

4) Todo esto exigirá una permanente dedicación al diálogo interno y por la comunicación pública de la Asociación. No debemos ser un grupo elitista que vive aislado de la sociedad en un soliloquio estéril. El objetivo último es que el poder pase de manos indignas a manos dignas. No seremos un grupo de estudios ni seremos monotemáticos, por valioso que sea el tema único elegido. Todos los asuntos de la Patria nos interesan y en todos los campos debemos luchar por la Justicia. En cada momento deberemos actuar de acuerdo a lo que el momento exija. Por ejemplo, en este momento las primeras tareas que nos obligan  son obtener la libertad de los 400 oficiales y suboficiales secuestrados de la tiranía, derogar el aborto, exonerar a los jueces indignos y como medio necesario para todo eso y mucho más, acabar con el poder de la "dirigencia". Si no acabamos con ese poder, ningún objetivo justo podrá ser logrado.

Como puede verse, estas son tareas de largo aliento y es nuestro deseo ardiente que surjan nuevos dirigentes jóvenes que asuman la conducción de la Asociación Patriótica con esos lineamientos. Es por eso que hemos constituido una Junta Provisoria por seis meses, en la esperanza de que en ese lapso de tiempo hayan aparecido esos jóvenes en nuestras filas y poderlos designar como Junta Directiva por los dos años como indica el Estatuto. Los viejos tenemos que abrirles paso después de haber marcado el rumbo. Ese rumbo no está en discusión. No estamos en una especie de "estado de asamblea" en lo que respecta a nuestros principios ni a nuestra estrategia básica. Podrá mejorarse, ciertamente y de ahí la razón de ser de esta Reunión General, pero no cambiarse. O es eso o no será nada. Esto pueden tenerlo por seguro porque para eso sirve la experiencia y la ciencia de los viejos.

Si así no lo hicierámos, que Dios y la Patria nos lo demanden.

Cosme Beccar Varela

  

e-mail: correo@labotellaalmar.com