Buenos Aires

26 de Octubre del año 2007 - 2089




"TODOS SABEMOS QUE ESTA PATRIA SE NOS MUERE", carta de Alejandro Ameijeira y contestaciòn

Octubre 26, 2007

Estimado Sr. Beccar Varela:

Le escribe un amigo de Eduardo Sebastían Gutierrez, estoy de acuerdo con lo que manifiesta en muchas cosas, pero como Ud. sabe la ANOMIA, nos viene ganando por paliza y aquellos que dicen "representarnos", tan solo se cuidan de su trasero, para engordarlo con dinero ajeno, nadie ha dicho en esta prostituta campaña, que cada dos horas se nos muere un niño desnutrido en nuestro país, ni siquiera la iglesia, así con minúscula, la parte de ella que no nos representa, la otra con mayúscula IGLESIA DE CRISTO, es la única que se hace cargo de lo que pregona.

Estoy hastiado de escuchar llantos por los rincones, todos sabemos que esta PATRIA se muere, salvo que ocurra un milagro, es por lo único que rezo.

Un fuerte abrazo en DIOS Y LA PATRIA.

Dr. Alejandro Ameijeira.
Médico Pediatra.


CONTESTACIÒN:

26/10/2007

Estimado Doctor Amejeira:

Comparto su angustia por la muerte de la Patria. Como habrá visto en "La botella al mar", el tratar de evitarla es el "leit motiv" de todos mis artículos. Su frase me impresionó: "Todos sabemos que esta PATRIA se muere, salvo que ocurra un milagro, que es por lo que rezo". Siendo Ud. médico me imagino que habrá sentido esa angustia al ver que un pequeño paciente suyo se muere y que Ud. no puede hacer nada para evitarlo. Y la frase evoca ese sentimiento tristísimo.

En esta elección, me he negado a recomendar el voto por alguno de los 14 candidatos por diversas razones. Algunas son obvias. Ni marxistas, ni peronistas, por supuesto. Otras son menos obvias pero muy importantes. Hay que tener el "ojo entrenado" para ver esas razones menos obvias, pero lo malo es que aún cuando uno las explique, hay muchos que no las entienden y hasta se enojan.  

El sistema perverso que se aplica en la Argentina para perderla es presentar siempre muchos candidatos, alguno casi bueno, pero que tiene algún error importante que impide recomendar que se vote por él, aunque sostenga algunos postulados que son conformes con la moral católica.

Ocurre que lo más importante en esta crisis agónica es convocar a los buenos bajo la dirección de un lider inteligente, patriota, valiente, honesto y justo, organizarse y empezar una lucha sin cuartel contra la "dirigencia" corrupta e inepta para quitarle todo poder.

Desgraciadamente a los "buenos" que les interesa la política y aún a los que se dedican a ella, les falta el ABC de esas condiciones y no entienden que eso es lo esencial en este momento (y desde hace mucho). A consecuencia de eso "queman" los buenos argumentos y cierran las posibilidades de una reacción autèntica.

El general de una buena causa que por ignorancia del arte militar o por compromisos inexplicables lleva a un buen ejército a la derrota y a la muerte, es peor que el general enemigo que viene de frente y se lo puede combatir sin restricciones.

¿Se puede, en conciencia, apoyar a aquel general cuya ineptitud puede conducir nuestras fuerzas a la derrota y al desaliento? ¿O más bien preservar la tropa y las armas (en este caso, el partido de los buenos) a la espera de un jefe que tenga mejores ideas sobre la estrategia y que pueda llevarnos, poco a poco, a la victoria?

¿Reservar la carta del buen combate hasta que haya alguien que sepa dirigirlo o presentar batalla aunque el jefe haya dado pruebas de que no sabe como ganarla?

Con estas preplejidades en el alma voy a la elección del Domingo y le aseguro que estoy dudando si debo votar en blanco como decìa en el nro. 815, del 17/10/2007 de este periódico o si debo votar por ese general de la derrota, porque es buena persona. Votar en blanco ayudarìa a esa buena persona a convencerse de su liderazgo no es el que el país reclama. Todavìa no sé què voy a hacer.

Cordiales saludos

Cosme Beccar Varela




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