Buenos Aires

11 de Diciembre del año 2009 - 2932




LA MOVIDA POLÍTICA, por Marcelo Castro Corbat y un comentario

El 28 de Junio, la mayoría ciudadana votó contra el actual gobierno y se creó la ilusión que la guerra estaba ganada. Lo que convocó a la mayoría fue el espanto ante los abusos presidenciales. El tiempo transcurrido hasta Noviembre de 2009, muestra amargos frutos políticos.  

La dirigencia que gobierna es una minoría belicosamente organizada, que no tiene límites  morales para extorsionar y comprar opositores, como está sucediendo; son poderosos, corruptos y combativos. La oposición es un conjunto de dirigentes de agrupaciones, políticamente incompatibles y potencialmente infieles y vendibles. La guerra la gana la minoría organizada.

No hay oposición porque la mayoría ciudadana carece de un Mensaje que la convoque, precisando:- el camino a seguir para que nuestro país sea rico y se elimine la pobreza;- las medidas para combatir la corrupción, la inseguridad pública, y que se respete la ley;- que se elimine el presidencialismo autocrático y se restablezca  la forma de gobierno republicana, representativa y federal.

La mayoría silenciosa es espectadora de la perversa movida política. Las dirigencias fueron votadas por esa mayoría, pero no la representan, lo que genera el descrédito de la “Política”, tema peligroso porque pone en cuestionamiento las bases institucionales de nuestra organización social.  
10/12/09

Marcelo Castro Corbat

COMENTARIO: Tiene razón del Dr. Castro Corbat cuando dice que "las dirigencias fueron votadas por esa mayoría, pero no la representan" y que a pesar del resultado de las elecciones del 28 de Junio, la tiranía kirchnerista está muy lejos de haber sido derrotada porque "la oposición es un conjunto de dirigentes de agrupaciones, políticamente incompatibles y potencialmente infieles y vendibles. La guerra la gana la minoría organizada." Y esa minoría organizada es la de la tiranía que, además, dispone del presupuesto federal para comprar a esos supuestos "opositores".

El Dr. Castro Corbat hace tiempo que insiste en que debemos abandonar el presidencialismo. Es evidente que si el Presidente es malo -como ocurre desde hace mucho tiempo en la Argentina- es mejor que no exista.

Pero si algún día, todos los buenos patriotas resolvieran unirse para apoyar la candidatura presidencial de un hombre de bien, amante sincero de la Justicia, inteligente, honesto, laborioso y valiente, con los poderes que tiene el Presidente en la Constitución podría recuperar la República y rehacer nuestra maltrecha Patria.

Si no existiera el Poder aejecutivo presidencial, entonces todo dependería de una cantidad de políticos sentados en el Congreso y es mucho más dificil conseguir que ocupen las bancas 200 hombres de bien y que se pongan de acuerdo en el quehacer político que conseguir uno, que con los poderes presidenciales bien usados, defienda la Justicia.

Dicho esto, debo reconocer que la tesis del Dr. Castro Corbat es atractiva visto que la posibilidad de elegir ese buen presidente es remota mientras que los malos presidentes se suceden continuamente. Sin embargo, hay que ver que junto a los malos presidentes están los pésimos legisladores que han sido cómplices y contemporáneos de ellos. De manera que si en vez de Presidentes hubieramos tenido Primeros Ministros, no los hubieran revocado jamás a no ser por algo bueno que hubieran hecho.

El problema politico argentino es mucho más grave que una simple forma de organizar el Poder Ejecutivo.

Cosme Beccar Varela









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