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BREVE ANÁLISIS DE LA CESACIÓN DE PAGOS ARGENTINA, por Agustín A. Monteverde y un comentario
Las reservas son de Cristina
Las advertencias se cumplieron. El mérito de esta gestión es que ya no hay
economistas agoreros: basta que como profesionales alertemos sobre un riesgo
y el gobierno se encarga en respaldar nuestra palabra con hechos.
El kirchnerismo finalmente va por las reservas del BCRA. ¿Para qué?
Para asegurarse el 2010, otorgando una suerte de garantía real a los
privilegiados titulares de acreencias con vencimiento en el 2003 en detrimento
de las posteriores (quirografarias), que no sólo no contarán con ese seguro
material sino que ven reducir la masa de activos del deudor en beneficio de los
primeros. Esto es gobernar para el corto plazo al costo de hipotecar el futuro.
No es el resguardo del crédito de la Nación lo que impulsa la medida sino el
persuadir a los inversores internacionales que, al menos durante el crucial año
2010, la Argentina no defaulteará.
Una fina ironía es el pomposo nombre de bautismo: apela al neologismo
“desendeudamiento” cuando la medida pone en evidencia que el gobierno
pretende resolver la alarmante estrechez fiscal tomando más deuda. Lo que sí es
indiscutible el apelativo a la estabilidad. Claro que nos referimos a la del
oficialismo y no tanto a la monetaria o financiera.
Para justificar la afectación de reservas, el gobierno recurre a un artilugio
contable. Crea el término “reservas excedentes” —apropiado a un régimen de
convertibilidad pero inadmisible en un régimen de flotación— en base a un
engañoso cómputo, no sólo de las reservas efectivas, sino de la proporción en
que respaldan el circulante. Es decir, se sigue hablando de un monto de reservas
inflado, que no computa los pasivos que lo afectan en una porción relevante.
Las reservas internacionales de los países tienen como fin excluyente la
defensa del valor de la moneda local; no sirven ni pueden servir para pagar
obligaciones ni gastos del gobierno de cualquier tipo. Pertenecen al BCRA y no
se pueden transferir (sic anuncio) a fondo alguno. Usarlas para pagar deuda es
exactamente igual a solventar gasto gubernamental (que originó la deuda). Y
transferirlas por decisión del Ejecutivo para el pago de obligaciones del Tesoro
es violar la ley. Así de simple.
“Consulté al Parlamento como ningún otro presidente”. La jefe de estado
sabe recurrir al humor. El anuncio en ningún momento menciona al Congreso
en una cuestión que implica modificar —o de lo contrario, transgredir— la ley
y la Constitución. El pago de deudas es competencia del Congreso y las
reservas están protegidas por ley.
La ley orgánica del BCRA establece límites precisos a los recursos que
éste puede adelantar (prestar) al Tesoro o que puede aplicar a servicios de deuda
externa. Si la mencionada “transferencia” fuera un préstamo, el BCRA debería
informar en detalle cómo se cumplirá con esos márgenes.
El gobierno ha venido construyendo mes tras mes superávits ficticios,
resultado de puro juego contable. La presidente, sin embargo, destaca cuantas
veces puede la supuesta solidez fiscal. Si la situación es tan sólida y hay tanta
gestión como sugirió, debemos preguntarnos por qué es imprescindible
garantizar el cumplimiento de nuestras obligaciones inmediatas. O también:
¿por qué no constituye este fondo de garantía con los gruesos excedentes que
informa la contabilidad oficial? ¿Y qué quedó del publicitado fondo anticíclico?
Pagamos con reservas porque ya no tenemos superávit. Las dos gestiones
kirchneristas devoraron fondos fiduciarios, recursos del PAMI, de la ANSES,
de la Lotería, de la AFIP, de la estatizada empresa de Aguas, de las caja de
retiros militares, supuestas ganancias no realizables del BCRA, los ahorros
previsionales de los afiliados al antiguo sistema de capitalización, y la enorme
aunque desconocida masa de deuda flotante con proveedores. Ya se ha
esfumado desde el fondo anticíclico hasta los U$ 32000 MM que se le
mordisqueó al campo, pasando por los recortes a la coparticipación, la
confiscación del corralón y el “tomadeacá” de dos de cada tres dólares (del
capital) que nos prestaron.
Ahora le tocó a las reservas. Es que para el oficialismo las reservas no
son resguardo de ese ajetreado símbolo de soberanía que es la moneda
argentina. Para esta cultura patrimonialista, las reservas, son de Cristina.
("Ámbito Financiero", 16/12/2009)
Agustín A. Monteverde
Economista
COMENTARIO: El respetado economista Agustín A. Monteverde analiza brevemente por qué y cómo la Argentina cayó en cesación de pagos, como decía "La botella al mar" en su nro. 947 del 14/12/2009. Menem recurrió a la venta de "las joyas de la abuela" en la década infame del 90 para mantener su disparatada convertibilidad un peso=un dólar; ahora esta tiranía recurre al robo y a la malversación, lisa y llanamente, para reunir fondos con los cuales pueda seguir sobornando a las clases más humildes y mantenerse en el poder hasta que la secta que la dirige resuelva cambiar de etapa y de títeres. Felicito al Dr. Monteverde por la contundente claridad de su análisis.
Cosme Beccar Varela
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