
| 
ENSAÑAMIENTO COBARDE Y CRIMINAL, denuncia de Cecilia Pando y nota de Eduardo Palacios Molina con una introducción
INTRODUCCIÓN: El comunicado de la heroica Cecilia Pando en el que informa sobre los ataques que ha padecido la familia del Tte. Cnel. Armelong, compuesta de su mujer y un niño de 10 años, es para hacer hervir la sangre del más flemático de los hombres. Pero no la de los malvados que hoy conducen las FFAA. Sí, en cambio, la de ese gran patriota que es Eduardo Palacios Molina cuyo comentario sobre la noticia publico a continuación.
Aclaro que el Tte. Cnel. está preso hace 4 años sin sentencia, sin Juez y sin esperanza de ser oído con Justicia.
¿Qué falta para que mis amigos de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia se den cuenta que su intento es inútil, porque frente a ellos no hay genete normal sino asesinos y cobardes al servicio de la tiranía? ¿Han conseguido algo hasta ahora? Nada. Los 800 presos siguen presos (¡esto es un horror que hiela la sangre!), siguen muriendo ancianos oficiales en los campos de concentración de la tiranía y la falsa "oposición" cada día se muestra más falsa y más indiferente a esta atroz injusticia.
Publco el comunicado de Cecilia Pando y el excelente comentario de Palacios Molina "ad perpetuma re memoriam". Algún día eso acabará y cada uno responderá de sus actos y de sus omisiones. Sino acaba en esa vida, acabará en la otra, donde hay un Juez inapelable cuyas sentencias son eternas.
Cosme Beccar Varela
COMUNICADO DE AFYAPPA NRO 14/09
La Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina repudia el acto intimidatorio sufrido por la Familia del Teniente Coronel (R) Juan Daniel Amelong en su propio domicilio.
Desde nuestra tribuna, ya hace tiempo que venimos trabajando por construir el país de la CONCORDIA. Veíamos con preocupación como la cultura del odio volvía a instalarse en el seno de nuestra sociedad. La violencia iba ganando terreno en los corazones de muchos argentinos y resurgía el peligro de volver a repetir los errores del pasado.
El lunes 2 de noviembre, a las 23:30 horas, un hecho repudiable puso de manifiesto que nuestros temores no eran infundados. Ese día, una familia que intentaba conciliar el sueño, tratando de superar los padecimientos de sentir en su propia vida el terrible desamparo de la injusticia, se vio conmocionada por tres imponentes explosiones en su hogar, que hicieron vibrar todos los artefactos de la vivienda.
En la casa, estaban presentes la esposa del Teniente Coronel Amelong y su pequeño hijo, de tan solo 10 años de edad. Este oficial del Ejército Argentino, además de haber sufrido en los 70 el asesinato de su padre por un comando montonero, hoy padece en carne propia la persecución del terrorismo jurídico, llevando más de 4 años de privación ilegítima de la libertad, por presuntas violaciones a los derechos humanos durante la guerra contra el terrorismo.
Las explosiones fueron tres bombas de estruendo que un comando de “derechos humanos” hizo detonar en el fondo de la vivienda, después de haber ingresado clandestinamente a la misma. Simultáneamente también fue agredida la vigilancia del barrio, resultando lastimado un custodio y su caballo. Claro… en la lógica violenta de los humanistas, el vigilador estaba protegiendo los intereses de los “oligarcas”… era su brazo armado… y por lo tanto, los “militantes sociales” podían atacarlo sin complejos de culpas. Ellos eran la justicia popular… como en los 70.
Según declaraciones de vecinos y de la seguridad de la zona, los aprendices de terroristas se desplazaban en un Ford Falcon, color verde agua metalizado, en el que escaparon de la zona de operaciones.
Para la familia Amelong, el padecer la barbarie terrorista no resultaba novedoso. Aparte del asesinato de su padre en los 70, ya le habían escrachado su vivienda y en otra ocasión hasta intentaron secuestrarle a su pequeño hijo.
Con horror observamos que la lógica del terror está regresando a nuestra querida patria. Y constituye nuestro principal anhelo que esta siembra de vientos no se transforme en una cosecha de tempestades. Para ello tenemos que trabajar todos los argentinos… para que NUNCA MAS la violencia política regrese a nuestro suelo.
A pesar del odio desatado, a pesar del dolor de la injusticia, nosotros seguimos apostando al futuro… y frente a la violencia sufrida levantamos nuevamente las banderas de la CONCORDIA… por nuestros hijos… por los jóvenes… por los que cayeron en esta guerra entre hermanos…Por la Paz Social… por la Unión Nacional… por el sueño latente de una República para todos.
Cecilia Pando
7/11/09
Lector:
Leí este comunicado. Es indignante lo que ocurre con la familia Amelong y con el teniente coronel Juan Daniel Amelong.
La guerra no se ha terminado, ni se terminará. Por más que querramos enternecer al enemigo no lo lograremos. No puede haber concordia con "el mal" y predicarla en medio de la guerra cuando el enemigo tienen la sartén por el mango, pareciera una rendición encubierta e incondicional.Se que el camino al infierno está colmado de buenas intenciones.
Si es una estrategia para desenmascarar al enemigo y dejarlo al descubierto que ellos no quieren concordia, ni justicia, sino venganza, es redundante habida cuenta que la estrategia no produce el efecto esperado y se sigue con los juicios por la verdad, y se sigue persiguiendo , privando de la libertad y condenando a quienes tuvieron que participar en la represión al terrorismo.
Admiro la actitud de quienes buscan la paz, la justicia y la concordia, pero creo que a partir del caso Lagraña , existe un desentendimiento que no ayuda a fortalecer la resistencia. De ahí que haya habido tantos cruces, incluso distanciamientos y desavenencia entre amigos por causa de esta estrategia.
Creo que cambiar el discurso es un grave error. Como la gota de agua horada la piedra, el machacar siempre sobre lo mismo, ayuda a crear un pensamiento basado, en que la guerra no la declararon las FF.AA y de Seguridad, sino la subversión.Mientras la subversión no se rinda la guerra seguirá.
Son ellos lo que nunca quisieron la concordia, sino el odio.Espero que el pxmo.10 de diciembre el nuevo Congreso quiera tratar el caso de los presos políticos y eso dependerá de la presión que se pueda ejercer sobre los legisladores. Pero tarde o temprano, como afirmó el Teniente General Jorge Rafael Videla, las FF.AA y de Seguridad deberán salir a la calle a reprimir nuevamente.
Los análisis históricos del teniente coronel Carlos Marcelo Shäferstein publicados en La Historia Paralela, nos traen a la memoria que si como República hubieramos prescindido de las FF.AA, para luchar contra el anarquismo y luego contra el narco marxismo, la Argentina habría sido despedazada. O sea que no podemos creer que pueda haber concordia con quienes desde siempre conspiraron contra la unidad nacional.
Gran parte de este error se lo atribuyo a un episcopado , impregnado de tercer mundo y a una "diplomacia pastelera clerical". Este no es el Episcopado que tuvo la Argentina en 1955, que se unió con el pueblo y las FF.AA, para hacer posible retornar el camino perdido.
Hoy la depravacion moral está en las calles, la vida humana no tiene ningun valor y nadie tiene garantías, ni en su propia casa. El desorden crece día a día y ningún politico sin el accionar de las FF.AA podrá volver a poner orden en la República. No hay autoridad en los mandos civiles, ni militares.Hay en su lugar confrontación, deseos de rápido enriquecimiento, ambiciones de poder, falta de dignidad, negociados y peculados, investigaciones , fallos mal concluídos, donde el responsable jamás va a la cárcel, como el caso del delincuente piquetero que toma comisarías.
Predicar concordia y justicia, cuando esa concordia y esa justicia ha sido prostituída por el regimen K, es nivelar al enemigo, al delincuente, al corrupto con quién no lo es. Si creo que debemos predicar la Verdad hasta morir luchando por ella, si fuera esto necesario.
Eduardo Palacios Molina
| 
|