Buenos Aires

01 de Junio del año 2010 - 3134




MONS. BERGOGLIO DESENMASCARADO, por Antonio Caponnetto y un comentario (2da. parte. addenda)

NOTA: Por la extensión del texto del Profesor Antonio Caponnetto que publiqué hoy bajo el número 3130 de la sección "Correo del Lector", el comentario que creo necesario hacer a su justificada increpación a Mons. Bergoglio quedó trunco. El sistema de la sección "Correo del Lectgor" de "La botella al mar" sólo admite hasta un cierto número de caracteres. Por eso lo publico completo en esta addenda. CBV



COMENTARIO: La merecida increpación del Profesor Antonio Caponnetto contra el Cardenal Bergoglio prueba hasta la saciedad que el Arzobispo de Buenos Aires, lejos de ser un Pastor que conduce a su grey a los pastos de la buena doctrina para llevarlos al Cielo, es un personaje siniestro, amigo y cómplice de marxistas, adherente y difusor de ideas contrarias a la Santa Fe Católica y que no merece ocupar el cargo que ocupa. El texto es irrefutable, pero Mons. Bergolgio ni se molestará en refutarlo. Tal vez le dé poder a un penalista para querellar al Prof. Caponnetto, como es su costumbre.  Lo publico ad perpetuam rei memoriam.

Sólo quisiera aclarar que esta publicación no implica que me solidarice con los párrafos en los que, sin las debidas salvedades, critica los juicios de Nüremberg que mandaron a la horca a algunos jerarcas nazis. Podrían haberlos ahorcado sin "juicio" porque es obvio que el juicio fue sólo una parodia sugerida por el prurito "democrático" de los aliados de parecer legalistas, cuando ellos no habían tenido ningún problema en aceptar a los soviéticos comunistas como socios, luego de haber estado éstos del lado de Hitler al comienzo de la guerra, ni en entregar media Europa a Stalin en Yalta, ni en tirar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Pero esos jerarcas se lo merecían, con juicio o sin juicio, por haber sido cómplices de Hitler, un mistificador, pagano, cruel, asesino de católicos y de muchos otros y destructor de Alemania.

Tampoco me solidarizo con sus elogios a Rosas, ni con la aceptación lisa y llana de la versión de los militares de 1976 acerca de la represión contra el terrorismo. La cosa era menos justificable, aunque no menos heroica, de lo que la versión de los que con razón apoyan la lucha contra el terrorismo de esos años nos quieren hacer creer. Aunque, desde luego, aplaudo a los valientes soldados que murieron en combate y repudio tanto los atentados cobardes de los terroristas de aquellos tiempos como el inicuo secuestro de los militares en los campos de concetración de esta tiranía integrada por esos mismos terrroristas y no cesaré en mi reclamo de que sean liberados de inmediato.

Pero ninguna de estas salvedades puede impedir que admire y apoye el merecido desenmascaramiento del indigno prelado de Buenos Aires tan elocuentemente escrito por el Profesor Caponnetto.

Cosme Beccar Varela  





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