Buenos Aires

23 de Junio del año 2005 - 656




EL HONOR MILITAR



"El honor es la riqueza más grande que puede poseer un militar. Mantenerlo sin mancha y sin tacha es el deber más sagrado de todo miembro de las Fuerzas Armadas. Observar en todo momento una conducta ejemplar es la mejor defensa del propio honor"

Así empieza el Reglamento de los Tribunales de Honor de las FFAA (decreto 1180/70, ADLA XLIII-B, pag. 1447). Y luego explicita algunas de las transgresiones al honor que deben ser sancionadas. Entre otras:

"1. Faltar a la palabra de honor o a las reglas que el honor impone a todas las personas de bien.

"2. Observar conducta equívoca o que deje dudas acerca de la honorabilidad que corresponde a un oficial.

"3. Incurrir en actos de deslealtad para con las instituciones o camaradas de las Fuerzas Armadas....

"10. No socorrer a un camarada que se encuentra en peligro, pudiendo hacerlo." (capítulo I, art. 103).

No sé si este Reglamento está vigente. Es posible que no lo esté porque muchas veces se tiene la impresión de que el concepto de honor militar se ha perdido. O las sanciones contra el deshonor de los oficiales han sido derogadas legalmente o han sido abolidas de facto por falta de aplicación.

El primero de los incisos citados es suficientemente amplio como para que "toda persona de bien" que vista uniforme incluya entre sus obligaciones de honor la de no adherirse a un cargo, aunque sea rentado (menos aún si es rentado) sin cumplir con las obligaciones elementales que ese cargo implica.

Supongamos un Director de un Hospital al que las autoridades le rehusan los medios para atender a los enfermos, los médicos se niegan a curarlos, las enfermeras están en huelga y el personal de maestranza deja que se acumule la roña en todas partes multiplicando los focos de infección. El honor de ese Director le exige primero, primerísimo, luchar hasta el agotamiento y con todas sus fuerzas para restablecer el servicio médico del Hospital y aliviar a los enfermos. Y si todo fuera inútil y hubiese chocado contra el muro de una evidente imposibilidad total, deberá renunciar a su cargo y denunciar el crimen de las autoridades, el de los médicos, el de las enfermeras y el de los obreros de maestranza, tratando de conseguir que la opinión pública exija el reemplazo total de los responsables y el restablecimiento de la normalidad en el servicio de salud.

Si el Director no hace nada de eso y permanece impasiblemente en su cargo, cobrando su sueldo todos los meses, puede decirse, sin temor a errar, que es un hombre sin honor. En aquel Hospital no habrá ni una sola persona que sea peor que él. Ni siquiera los funcionarios malversadores, ni los médicos que no curan, ni las enfermeras en huelga, ni los obreros de maestranza roñosos, a pesar de ser todos ellos también responsables de aquel caos pérfido.

¿Cual es la razón de ser de un militar en actividad? Defender el territorio del país contra el enemigo. Pero no sólo eso: el militar no es un sirviente armado del poder político de turno, ni una guardia pretoriana del Presidente. Las FFAA son de la Nación y han sido creadas por la Constitución Nacional para sostenerla. El Presidente "dispone" de ellas "según las necesidades de la Nación" (art. 86 inc.17 de la CN o art. 99, inc.14 en la numeración del 94). El Presidente no puede "disponer" de ellas para satisfacer sus inquinas personales ni los objetivos políticos de su partido.

Por lo tanto, si alguna vez un Presidente de la Nación resolviera usar el poder de las FFAA para imponer una tiranía que arrasara con las Instituciones y con los derechos, libertades y garantías individuales de la Constitución el oficial debe rehusarse a poner su espada al servicio de semejante atentado. Esas instituciones y esos derechos son la forma política civilizada de Patria. Sin ellos seríamos (¿o ya somos?) un conglomerado informe de individuos, de intereses y de grupos, pero no la Argentina. Cuanto más alta sea la graduación de ese oficial, más grave será su deber de rehusarse.

La persistente negativa de la izquierda a reconocer "la obediencia debida" como excusa de quienes lucharon contra la subversión se basa en la idea de que hay órdenes que no se deben obedecer, aunque vengan del superior jerárquico. De eso se trata.

¿Está obligado un oficial a interpretar este mandato constitucional? ¿Puede considerarse que, si no lo hace, falta al honor?

"Nemo summo fit repente", dice el adagio latino ("nada llega a su máxima expresión de repente y en un instante"). Es claro que un proceso destructivo de la Constitución Nacional no siempre ocurre de un golpe, como la revolución bolchevique de 1917 (aunque también ésta fué gradual, ya que primero ganaron los mencheviques con Kerensky y después, Lenin).

Si esa gradualidad estuviera astutamente dosificada, no todo oficial tiene los medios para percibir con claridad meridiana cada etapa del proceso destructivo de la Constitución y no faltaría contra el honor si continúa en las filas. Pero esta inimputabilidad es menos evidente respecto de los oficiales de más alta graduación puesto que ellos tienen más medios para conocer y evaluar la situación en su integridad.

No quiero decir que los oficiales deben rebelarse y dar un golpe de Estado para no manchar su honor. No. Repito: NO. No sólo porque sería contrario a la ley sino porque ya hemos visto en qué terminaron los "golpes de Estado" en la Argentina, aún la Revolución Libertadora de 1955 que tanta razón tuvo contra Perón.

Hay otros medios, legales y dentro de la Constitución, para oponerse. El más elemental es pedir el retiro o la baja como protesta y pasar a luchar, dentro de las vías republicanas que habilita la Constitución Nacional, contra aquella tiranía. No es admisible pedir el retiro y pasar al goce de una pensión abandonando la Patria a su suerte (me remito a lo que escribí en el número 648, del 19/5/2005, de este periódico sobre la ación política que deberían realizar los militares retirados).

A la luz de estas consideraciones ¿qué decir acerca de lo ocurrido ayer con el Gral. Ricardo Sarobe y el Tte. Cnel.Roberto Augusto Vega, jefe del Regimiento de Caballería Blindada General Güemes?

Bendini sancionó con arresto al segundo, por haber dicho a la formación en el acto de jura de la bandera y mostrando la enseña nacional: "es la misma bandera por la que varios soldados llevan grabadas en sus cuerpos las heridas recibidas peleando en Manchalá contra el terrorismo apátrida que pretendía cambiarla por un trapo rojo" ("La Nación", 22/6/2005, pag 6) y al primero, por no haber castigado al jefe del Regimiento.

Bendini lo hizo para complacer a Kirchner cuya parcialidad en favor de los guerrilleros de la década del 70 es notoria y para "evitar la repetición de estos casos" ("La Nación", 23/6/2005, pag. 7) o sea, para silenciar a los oficiales en actividad y obligarlos a aceptar las falsificaciones históricas de Kirchner y Cia.

El Tte. Cnel. Vega no hizo más que recordar un acontecimiento que se relaciona con la acción militar contra la guerrilla marxista. No se enorgulleció de la represión "por la izquierda", ni hizo apología de los procedimientos más que discutibles ordenados por los mandos de las FFAA en aquel entonces. Elogió la lucha abierta con los guerrilleros en el combate de Manchalá, en las cercanías de Famaillá. ¿Qué tenía eso de reprensible? Ahorrarle a Kirchner y sus amigos de la izquierda un disgusto, a costa de la Justicia, no puede ser considerado como una de las "las necesidades de la Nación" (art. 86 de la CN) que le permitan al Presidente dar órdenes a las FFAA. Luego, no está en el poder del Presidente, y menos aún en el de Bendini, sancionar a los oficiales por ese dicurso. Es una sanción injusta que forma parte del plan de implantación de una tiranía en la Argentina, dentro del cual la humillación, el anonadamiento, la intimidación y el sometimiento de las FFAA constituyen un capítulo principal.

Me pregunto si los generales y coroneles en actividad que presencian semejante atropello pueden ignorar que esta sanción es inadmisible y convalidarla con su silencio, sin cometer una violación a sus deberes de honor. ¿No dice el Reglamento que es una transgresión a esos deberes el "incurrir en actos de deslealtad para con...camaradas de las Fuerzas Armadas"? ¿Se puede consentir, sin faltar a la honra, una sanción notoriamente injusta y que descorazona al Ejército?

Creo que todos esos oficiales superiores deberían haber hecho algo para mostrar su desacuerdo. Si la "obediencia debida" no les permite otra cosa, y dado que ésta no es la primera vez que Kirchner abusa de sus poderes, que se pone fuera de la Constitución y que humilla al Ejército con evidente intención destructiva, deberían pedir, inmeditamente y en masa, su retiro o su baja, como protesta contra esta violaciòn flagrante de la justicia y de los deberes del jefe del ejército.

Me imagino que un pedido así tendría un efecto saludable para contrarrestar el malsano curso de los acontecimientos. Pero la tiranía se construye todos los días a vista y paciencia de los señores oficiales de las FFAA y de los señores de las "clases cultas" del país sin que haya reacción alguna.

Llegará el día en que será tarde para oponerse. Como para subrayar el significado ideológico del atropello cometido, Bendini se fue ayer a Venezuela, sometida al marxista y fraudulento Chavez, cómplice de Fidel Castro, ambos amigos de Kirchner. ¿Alguien puede jurar que no terminaremos sufriendo las mismas persecuciones que sufren en Cuba y en Venezuela los buenos patriotas que aman la Justicia? Si eso ocurre, quienes ahora callan y consienten, ¿se decidirán a hablar y a actuar valientemente arrostrando el peligro o se confirmarán en el silencio y en la inacción de hoy, cuando el peligro es menor? Creo que la respuesta es obvia.


Cosme Beccar Varela




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